DESCUBRIR LA CIRUGIA DESDE DENTRO


En medicina hay momentos que marcan un antes y un después. A veces suceden en una clase, otras durante una guardia, y en ocasiones llegan de la mano de una rotación inesperada.

El pasado mes de septiembre tuvimos la suerte de recibir en Unidad de Cirugía Barcelona a Beatriz Nunes, médico en prácticas que decidió pasar cinco semanas con nuestro equipo. Llegó con curiosidad, con ganas de aprender y también con algunas dudas sobre su futuro profesional.

Durante ese tiempo compartió quirófano, consultas, planta y momentos que forman parte de la realidad diaria de la cirugía: aprendizaje técnico, toma de decisiones difíciles, trabajo en equipo y contacto cercano con los pacientes. Al finalizar su rotación quiso dejarnos unas palabras que reflejan con una sensibilidad especial lo que significa vivir la cirugía desde dentro.

Con su permiso, hoy compartimos su carta. Un testimonio sincero sobre el aprendizaje, el compañerismo y cómo una experiencia clínica puede transformar la forma en que vemos una especialidad… e incluso nuestro propio futuro como médicos.

«Hace 5 semanas empezaba la que sería una de las experiencias más memorables de mi vida. Me embarqué en este desafío con el deseo de salir de mi zona de confort y absorber todo el conocimiento que fuera humanamente posible en un período de tiempo tan corto. Sin embargo, traía conmigo la idea de que las áreas quirúrgicas no despertaban mucho mi interés y que, muy probablemente, en el futuro elegiría una especialidad médica, todo como resultado de experiencias poco positivas que había tenido con la Cirugía a lo largo de mi formación. Pues bien, debo decir que, en este momento, tengo muchas dudas al respecto.

Marca toda la diferencia tener contacto con una especialidad a través de los ojos de profesionales que realmente disfrutan el trabajo que hacen y que, además, lo realizan de manera eximia. Y eso fue exactamente lo que encontré en cada miembro de este equipo. Habría sido imposible no cambiar de opinión después de todas las oportunidades que tuve: participar activamente en todas las cirugías, aprender y perfeccionar mi técnica de sutura, tener contacto con pacientes pre y post quirúrgicos, tanto en consulta como en planta y, algo que no podía dejar de mencionar, atender pacientes en situaciones críticas o de emergencia. Y, precisamente, el caso que acompañé y que probablemente nunca olvidaré fue el de la paciente ingresada en la UCI. Además de ser, por razones obvias, un caso interesante de una perforación duodenal (que, por cierto, nunca había visto antes), esta paciente nos muestra claramente que el manejo correcto y oportuno de cualquier complicación posterior a un procedimiento puede determinar de forma tan drástica su desenlace. Este caso también nos demuestra que, solos, como médicos, no somos capaces de hacer nada: necesitamos, ante todo, confiar en el conocimiento y experiencia de los demás, sin nunca sobrepasar los límites de nuestras competencias. Una frase que llevaré siempre conmigo —y que sin duda no se aplica solo a los cirujanos— es que más importante que saber cuándo operar, es saber cuándo esa intervención puede traer más perjuicios que beneficios.

Algo que me marcó durante esta rotación fue presenciar la dualidad que se exige de un cirujano: además de tener la capacidad de planificar con tiempo la intervención que idealiza para un determinado paciente y acompañarlo tranquilamente antes y después del procedimiento, un cirujano también debe ser capaz de tomar decisiones rápidas en situaciones críticas, ante casos que, por más que se estudien, jamás estarían descritos en ningún libro. Además, me parece verdaderamente fascinante lo que cada cirugía puede enseñarnos, tanto sobre nosotros como sobre los pacientes, incluso cuando pasamos el día entero repitiendo una y otra vez el mismo procedimiento.

Sin embargo, un equipo no está formado solo por médicos. Para que todo funcione de forma armoniosa, es necesario todo un trabajo burocrático y logístico detrás de escena que, durante estas 5 semanas, vi realizarse incansablemente. Y, además, es fundamental que haya un buen ambiente (¡no necesariamente tan relajado como el de la UCB!) y puedo decir que eso se siente desde el primer minuto.

Solo hay algo que me entristece: la finitud de esta experiencia. Gracias por haberme recibido con los brazos abiertos desde el primer día, por hacerme sentir parte del equipo y por haber logrado algo que consideraba imposible cuando llegué: sembrar en mí el gusto por la Cirugía.

Espero que, sea cual sea el camino que decida seguir en el futuro, pueda transmitir a quienes me rodean y a mis futuros internos el entusiasmo y la pasión por lo que hago, además de la competencia y maestría con la que lo hago, tal como lo he presenciado estas semanas junto a ustedes.

Espero verlos muy pronto y, quién sabe, ¡quizás volvamos a cruzarnos en un contexto profesional!»

Con mucho cariño,

Beatriz Nunes

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